FOTOGRAFÍA FAMILIAR MADRID: EL JARDÍN BOTÁNICO

Conocí a Alejandra hace un par de años, cuando tenía exactamente la edad a la que he conocido ahora yo a su hermana Adriana.

Alejandra sigue siendo la misma pequeñaja simpática que entonces, aunque ahora está súper mayor y hecha toda un torbellino. No puedo evitar sonreir acordándome de la sesión de entonces, con los zapatos y brochas de maquillaje de su mamá, disfrazada de punky, de angelito, sonriendo y descubriendo cosas… ¡¡cómo pasan los años!! Y ahora veía en su hermana Adriana la misma sonrisa, y tantos gestos repetidos que no me lo podía creer.

Antes de enseñaros las fotos del Jardín Botánico, quiero enseñaros a la pequeña Alejandra de entonces, que ha sido además durante mucho tiempo parte de la imagen de mis folletos y que muchos ya conoceréis, porque es de las composiciones que con más cariño recuerdo.

Aquí se puede apreciar claramente la diferencia entre una sesión de estudio y una de exterior. En el estudio buscamos ideas a desarrollar, en el exterior partimos casi siempre de la improvisación porque cada rincón se convierte para cualquier niño en un misterio por descubrir, cualquier ocasión es buena para lanzarse a una nueva aventura y son tantos los gestos que la misma tarjeta de memoria que utilizo para el estudio se me antoja insuficiente, teniendo que cambiarla sin perder un segundo porque cada instante resulta el más importante.

Cuando me preguntan qué prefiero no sé qué elegir, creo que son dos tipos de sesión diferente. En el estudio disfruto preparando e innovando y en exteriores descubriendo y captando. Son dos experiencias totalmente diferentes.

La sesión de Alejandra y Adriana volvía a ser un regalo de sus queridos tíos y su primita Oli (ya la conocéis de sesiones anteriores!). El día se nubló desde primera hora creando una ventana gigante sobre el cielo (condiciones idóneas para cualquier fotógrafo!!) y aunque hacía un pelín de frío a ratos salía el sol. Alejandra no paraba de un lado a otro así que ella el frío creo que apenas lo notó 🙂

Y de Adriana qué decir! Era dulce como ella sóla. Normalmente no me gusta elegir fotografías donde salga el chupete pero esta mirada+sonrisa que me dedicó fue tan linda y espontánea que no pude desechar la imagen a pesar de todo.

Alejandra estaba encantada con su hermanita, jugaba con ella, la abrazaba, daba besitos y cuidaba 🙂

Otra de las ventajas de una sesión en exteriores es que a la familia le resulta mucho más sencillo abstraerse, por lo que la naturalidad y espontaneidad aflora de forma más sencilla en cualquier momento

Otro valor añadido son las fotografías familiares, aunque los posados son los que menos, de obligado cumplimiento siempre cae alguno, y muchas veces el entorno aporta un valor añadido a ese momento.

Son muchas las cosas que hacen que una fotografía sea especial.. la idea, la perspectiva, el juego de líneas, de luces y sombras, y la sensación que transmite.

Aunque pueda sonar extraño para mí también fue un día estupendo. Me alegra ver lo mayores que se hacen los pequeñajos a los que fotografío, y que siempre recuerdo con tanto cariño. Por si fuera poco, cuando terminó la sesión, me llevé conmigo un poquito de esa alegría y felicidad que desprendía por todos lados esta familia. Gracias a vosotros!

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